Un opinante más

La Polar, no me cabe en la cabeza

Hay cosas que definitivamente no entiendo en este país. No entiendo a este gobierno, no entiendo a los dirigentes deportivos de los clubes grandes, no entiendo la justicia; pero dentro de las grandes incógnitas dignas de Ripley (no me refiero a la multitienda) hay una que me carcome las entrañas: El manejo de las deudas.

Pongamos los hechos en el tintero: La Polar renegociaba súbitamente deudas haciendo que sus clientes no puedan pagarlas, de tal forma que una deuda de $400.000 podía llegar fácilmente al millón y medio. Por otro lado los ejecutivos hacían esto para ganar bonos, y dada la subida de las “utilidades” de la empresa las acciones de esta subían, por lo cual los ejecutivos que tenían acciones aprovechaban de venderlas. Y por un tercer lado La Polar pedía prestada plata a los bancos, que a su vez, es plata de las AFP, y por consecuencia, financiada de la gente común y corriente. Si, la misma que se podía endeudar si es que era cliente de La Polar. ¿Consecuencias? Obviamente la devolución de la plata cobrada de más, además de querellas varias, caída de las acciones, etc.  ¿Resultado final de todo esto? La multitienda estaba endeudada hasta el cogote, con una deuda de $420 mil millones de pesos aprox.

Pero parece que en este país el amigo mío para las empresas existe, y existe en serio. Porque hoy me entero, que tras un acuerdo entre La Polar y sus acreedores, se acordó el pago de la deuda total en 2 etapas. Una, que es el pago de una deuda senior, que equivale a un 44% de la deuda total. Y la otra, que es el pago de una deuda junior, que es el restante 56%, que se debe cancelar en un plazo de 20 años. En la práctica esto significa que la empresa estaría pagando solo lo último. No necesitan ser matemáticos para darse cuenta de lo que esto significa: La Polar solo tiene que pagar el 56% de su deuda y tiene un plazo de 20 años para hacerlo.

Después de que más de medio millón de clientes fueron prácticamente castigados con las deudas de la multitienda, sin ninguna posibilidad de reclamo, e incluyendo registros en Dicom, que no hace falta describir la tortura que representa para una persona tener uno; ahora resulta que a la misma multitienda prácticamente se le perdona casi la mitad de la deuda total. El mensaje que me deja es que entre empresas se puede hacer lo que sea, y no pasa nada. Mientras tanto, a la gente común y corriente la presionan, y la presionan feo para que pague deudas. Mal que mal a mi vieja la andaban presionando para que pagara la deuda de la tarjeta Visa. Y si usted tiene una experiencia parecida bien lo sabe.

¿Sabe qué? No me cabe en la cabeza que esto esté pasando en mi país. No me cabe nada más.

08/11/2011 - Posted by | Actualidad | , ,

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